Enhorabuena, alcaldes y alcaldesas
es un artículo de los parlamentarios batasunos Mariné Pueio y Xanti Kiroga publicado en GARA el 23 de enero de 2003. En el que felicitan a 24 alcaldesas y alcaldes navarros que el día 18 anunciaron que pese a las amenazas del Gobierno de UPN mantendrán ondeando la ikurriña en sus Ayuntamientos y no acatarán el decreto foral que restringe el uso del euskara. Publicamos debajo del artículo la información sobre la declaración de los alcaldes publicada en GARA el 19 de enero.
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Mariné Pueio y Xanti
Kiroga - Parlamentarios forales
Enhorabuena, alcaldes y alcaldesas
Nuestra más sincera enhorabuena a las y los alcaldes navarros que desde una posición insumisa han decidido hacer frente a las agresiones contra la identidad de Nafarroa. ¡Ojalá cunda el ejemplo y esa iniciativa en defensa de nuestra identidad continúe con el éxito de la movilización y el acto convocados por Gernika deialdia este sábado a los que nos adherimos!
Nosotros, sintiéndolo mucho, estaremos lejos. Formaremos parte de la representación vasca en esa cita antiglobalización que es el Foro Mundial de Porto Alegre. Tras una dilatada orfandad, la izquierda va encontrando la energía y los nuevos referentes para hacer frente al proceso uniformizador, aculturizante y economicista que el nuevo orden mundial encabezado por George J. Bush y sus intereses bélicos quiere imponer a toda la humanidad. Es momento de reflexionar acerca del triste papel asumido por la Europa oficial y el rol aún mas penoso que les corresponde a los subalternos locales de aquéllos.
Pensar en global y actuar en clave local, es una de las máximas del movimiento antiglobalización. Si otro mundo es posible, otra Nafarroa también debe serlo; pongámonos a la obra, parecen haber pensado las y los primeros ediles. Se ha dicho que en Nafarroa existe un desencuentro histórico entre la Navarra oficial «de moqueta» y la que está viva en la calle. El rico tejido social no se corresponde con la gris estampa institucional, aun invirtiendo muchos millones en envoltorios.
Por eso saludamos como un soplo de aire fresco en el ámbito institucional, muchas veces caciquil y clientelista, esa posición rebelde. Cierto es que los pueblos protagonistas de la nueva llamada a la insumisión ya saben cómo las gastan quienes no admiten de buen grado que los «súbditos» se les rebelen. Quizá por eso se hayan apresurado algunos a decir que son alcaldes de la «extinta Batasuna». ¡Ya nos gustaría que «la extinta Batasuna», EH o HB hubiera tenido 23 alcaldías en Nafarroa Garaia!
Afirman en el manifiesto que la belleza de las palabras ha de ser acompañada por la eficacia de los hechos y de ahí la adopción de compromisos concretos en lo referente a la posible ley de símbolos y al nuevo decreto foral contra el euskara. Lo suscribimos completamente. Pero en lo referente a la belleza de las palabras, queremos subrayar algunas cuestiones que plantean.
Nos parece significativo el canto a la «biodiversidad» de la sociedad navarra como expresión de un conglomerado humano, geográfico y cultural plural, en construcción permanente y que debe estar abierta a recibir las aportaciones de quienes hoy llegan a esta tierra nacidos en este tercer milenio o traídos por circunstancias de la vida desde otros lugares, tal y como durante siglos quienes nos precedieron hicieron en otras tierras y otros momentos.
Resulta esperanzadora la visión de Nafarroa como un ente que en el tiempo, en el espacio y en la trascendencia política supera con mucho la Comunidad Autónoma española que se conformó a través de la LORAFNA de1982. Recuperar Nafarroa como la pieza matriz de una colectividad humana que abarca más allá de las actuales mugas oficiales de la llamada CFN pone de relieve lo sesgado de la interpretación histórica oficializada en su preámbulo.
Que un rey navarro como Sancho VI el sabio, denominara al euskara lingua navarrorum, utilizando la «lengua culta» de mitades del siglo XII no solamente es un «inconveniente histórico» para quienes pretenden presentarlo como un elemento accidental o ajeno a Nafarroa; es una prueba incontestable de su pertenencia a nuestro patrimonio cultural más antiguo y propio.
De igual modo, la extensión territorial de ese idioma (no en el siglo XII sino en el XXI, y no en cuanto a status de oficialidad sino en cuanto a uso), es una representación gráfica de la artificialidad de las fronteras internas que se le han puesto al «pueblo del euskara» que hoy se pretenden insalvables. Como anécdota, no está de más recordar que por merindades, el porcentaje más alto de vascoparlantes no se encuentra en las subdivisiones impuestas en el 82 y 86, sino en la merindad a cuyos habitantes los representantes de Castilla privaron oficialmente de su condición de navarros en 1515. (Los residentes en la Baja Navarra).
Puestos a romper tabús, a pesar de lo instituido en el amejoramiento, no puede ocultarse en términos jurídico-institucionales que la existencia del reino de Nafarroa como un estado europeo soberano independiente a efectos de los tratados internacionales de la época, no termina con la supuesta incorporación equae pricipalis a Castilla en el siglo XVI, sino que continúa hasta bien entrado el siglo XVII, cuando a través del llamado Edicto de la Unión, el último rey navarro pasa a ser también rey de Francia en 1620.
Que hechos objetivos como estos dos no sean de dominio público es uno de los objetivos principales de quienes, desde la Edad Media hasta hoy, han querido desnaturalizar la existencia política de Navarra. Con relativo éxito, han intentado adecuar la realidad a sus deseos, mediante todos los medios a su alcance, bien sean económicos, académicos, comunicativos o institucionales. La historia del siglo XX, sus dos dictaduras y represión consiguiente, el fraude del año 32 y el modelo de refrendo a la restauración monárquica, son una buena expresión de ello.
En ese contexto, es muy elocuente que aquí, a diferencia de otros lugares, el texto legal que iba a regir como estatuto de autonomía no fuera sometido a refrendo popular so pretexto de un anclaje histórico foral. Se instituyó un modelo político corrupto hasta la médula (desde FASA-Del Burgo hasta Bosch Siemens-Otano), acorde con la historia oficial de España reescrita a golpe de Gloriosa Cruzada por el nacional-catolicismo de la era franquista. Una Nafarroa virtual autonegadora de su identidad y de la que se pretende erradicar cuanto no quepa en el raquítico modelo provincial, primero, autonómico, después; español, siempre.
Sólo desde esa mentalidad puede concebirse una agresión tan brutal por parte de quienes se autotitulan miembros de la Diputación. Sólo así puede aplaudirse la transformación en aparcamiento del testimonio arqueológico de nuestro pasado, se pueden «decretar» zancadillas al uso de nuestra lengua milenaria, se pueden censurar libros de texto y erradicar reservas naturales. Sólo así se pueden disolver grupos municipales primero y preguntar sobre su encaje jurídico después. Sólo así es comprensible una posición tan insultantemente claudicante respecto al polígono de Bardenas o a la negociación del convenio económico. Mantener la simbología y denominaciones franquistas y plazas y perseguir nuevamente uno de los símbolos de la identidad de este pueblo como es la ikurriña, porque también es el símbolo oficial de la otra «comunidad autónoma vasca en el Estado español». Así las cosas, sólo podemos considerar un acierto la reafirmación de la complementariedad de los dos símbolos que se pretenden contradictorios, contemplándolos como las dos caras de una misma moneda en términos históricos y políticos y sumarnos a esa invitación a la colocación de ambas, así como a defender nuestra lengua en Euskal Herria y en el mundo. -
Alcaldes navarros se declaran insumisos a las leyes contra el euskara y la ikurriña
·Suscriben un compromiso en defensa de las
señas de identidad del pueblo vasco
Los ataques del Ejecutivo de UPN contra las señas
de identidad vascas en general, y contra el euskara y la ikurriña en
particular, no quedarán sin respuesta. Veinticuatro alcaldes de
Nafarroa anunciaron ayer su intención de hacer ondear juntas la
enseña nacional de Euskal Herria y la bandera roja con las cadenas
en los mástiles de sus ayuntamientos. Asimismo, subrayaron que no
acatarán el decreto foral que restringe el uso del
euskara.
Imanol INZIARTE
LEITZA
Como «prueba» de este compromiso, los electos manifestaron que mantendrán «una posición insumisa respecto al decreto foral contra el euskara». En esta misma línea, anunciaron su voluntad de que «nuestras dos banderas, la roja con las cadenas en el centro y la ikurriña, permanezcan de forma permanente en las respectivas fachadas de las casas consistoriales que como alcaldes y alcaldesas representamos».
Durante la lectura del documento, abierto a la adhesión de todos aquellos alcaldes y alcaldesas de Nafarroa que así lo deseen, se destacó que la presencia de ambas banderas juntas, «lejos de suponernos una contradicción, nos llena de satisfacción». Un sentimiento muy diferente al que, según indicaron, les genera «ver las banderas de Francia y España en las instituciones oficiales de nuestros pueblos».
Los firmantes destacaron el papel de cruce de caminos y de crisol cultural que juega Nafarroa, para señalar que «este pueblo lo estamos construyendo entre todos», tanto «quienes cuentan con una interminable lista de apellidos navarros» como «quien hoy mismo ha llegado sin papeles».
Mientras, denunciaron que otros «han ido llegando para someter a este pueblo», en un intento de que el Pirineo «no sea columna vertebral, sino frontera». Para ello han contado «con la inestimable ayuda local», como la de «los inquilinos del palacio de la avenida de Carlos III sede del Gobierno de Nafarroa», que se afanan en «reducir la riqueza y pluralidad de la sociedad navarra», añadieron. Como ejemplos de estos ataques pusieron las agresiones al euskara, el embalse de Itoitz o la destrucción del subsuelo de la Plaza del Castillo en Iruñea.
Los alcaldes que firman este documento enmarcaron el ataque a la ikurriña como «un nuevo paso en su cruzada por erradicar las señas de identidad de Nafarroa». Por ello, calificaron de «barbaridad» que se pretenda castigar el uso de la enseña vasca en un momento histórico en que «empezando por Diputación, los edificios oficiales permanecen repletos de símbolos franquistas».
Recuerdo de Orreaga
I.I.
LEITZA
Los electos firmantes del manifiesto mostraron asimismo su adhesión a la manifestación y al acto político en defensa de la identidad vasca que Gernika Deialdia ha convocado para el próximo sábado en Iruñea. Si durante la presentación de esta plataforma se recordó el bombardeo que sufrió la villa vizcaina en 1937, los ayer reunidos en Leitza, desde «otra visión más optimista», se remontaron hasta el año 778, cuando «hombres y mujeres sencillas, en respuesta a una agresión anterior, demostraron ser capaces de derrotar en Orreaga al ejército europeo más potente de la época». Listado de los 24 primeros firmantes
Camino Mendiluze (Altsasu), Antonio Senosiain (Anue), José Mari Urdanpilleta (Araitz), José Ramón Amoros (Arantza), Xabier Razkin (Arbizu), José Manuel Etxeberria (Bakaiku), Marta García (Bargota), Benito Alberro (Basaburua), Josu Goia (Bera), Olatz Berastegi (Ergoiena), Miguel Mari Irigoien (Etxalar), Fernando Flores (Etxarri-Aranatz), Carlos Sola (Garinoain), Pili Untxalo (Goizueta), Eduardo Murugarren (Irurtzun), Julian Galartza (Iturmendi), Joxan Azpiroz (Larraun), Tomás Azpiroz (Leitza), Luis Alberto Besga (Olazti), Patxi Gil (Puiu), Andre Diharassarri (Urdazubi), Iñigo Etxeberria (Urdiain), Patxi Bengoetxea (Ziordi) y Benantzio Baleztena (Zubieta). -